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Gestión del tiempo

ROLANDO DE PAZ BARRIENTOS


Cada día los seres humanos enfrentamos un desafío enorme: el uso eficaz del tiempo. Con frecuencia vemos a personas que finalizan el día cansadas y agobiadas, expresando frases como “no tengo tiempo”, “el tiempo vuela”, esperando que el día tenga más horas.

¿Cómo es que algunos logran sus metas, se realizan y además disponen de tiempo libre para el ocio o entretenimiento? ¿Dónde radica la diferencia? Peter Drucker, experto en administración moderna, dice: “El tiempo es el recurso más importante; quien no lo sabe administrar, no sabe administrar nada”. Esto es así porque el tiempo representa vida, es el recurso más valioso del que disponemos y la forma en que lo utilizamos refleja quiénes somos y hacia dónde vamos.

Si estamos en el punto que ya no encontramos tiempo para lo verdaderamente importante como el cónyuge, los hijos, la familia, la lectura, el ejercicio y principalmente el desarrollo espiritual, entonces tenemos un problema. Debemos preguntarnos si estamos gestionando nuestro tiempo de forma adecuada, y a menudo cometemos el error de priorizar los resultados inmediatos en lugar de lo importante, arriesgando nuestro bienestar a largo plazo.

Todos contamos con la misma cantidad de horas; la diferencia radica en la forma de cómo las distribuimos. La esencia de una buena gestión no está en mantener horarios rígidos o en completar cada tarea del día en el menor tiempo posible, sino en asegurarnos de que cada actividad que realicemos y cada decisión que tomemos estén determinadas por los valores éticos y morales que nos rigen y por las metas que queremos alcanzar a largo plazo.

Desde nuestra perspectiva, podemos aplicar tres principios generales para gestionar adecuadamente nuestro tiempo. Primero, escribe las metas que a largo plazo desees alcanzar (los siguientes cinco años, por ejemplo), estas deben ser medibles y cuantificables. Luego ordénalas en función de su prioridad, de mayor a menor. En el caso de las metas laborales, deberán estar alineadas con los objetivos de la empresa, así tendremos claro lo que se espera de nosotros y el impacto que causa nuestro rol en el logro de los objetivos.

Segundo, haz un plan de acción para cada de ellas. Identifica las acciones y actividades específicas que son necesarias realizar. Estas actividades se constituyen como metas volantes y ayudarán a medir el avance, además de proveernos de motivación para continuar. Luego selecciona la estrategia más adecuada y priorízalas en función del nivel de importancia y del impacto que causarán en el alcance de los objetivos generales. Si no puedes estructurar una meta en actividades concretas y en plazos específicos, entonces la meta no tiene sentido.

Tercero, calcula el tiempo que requerirá completar objetivo y establece una fecha límite para cada actividad. Llegado a este punto, comienza a actuar, pon en marcha la materialización de tus sueños. Si te apegas al plan podrás tener éxito en el tiempo previsto.

La clave para gestionar nuestro tiempo está en gestionarnos a nosotros mismos, en nuestras decisiones y acciones. Que el 2016 sea el año en que puedas alcanzar tus sueños.


Fuente: Prensa Libre 

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