Ir al contenido principal

Por qué tu cerebro te hace procrastinar




                     

Por 
Esta es una lista de cosas que hice antes de comenzar este artículo: llené los documentos para renovar mi pasaporte; le corté las uñas a mi gato; compré algunos artículos para el hogar; respondí algunos mensajes directos en Instagram, y me comí un bocadillo porque tenía hambre.
¿Te suena familiar?
Algunas de esas tareas fueron relativamente urgentes: debo tener en regla mi pasaporte pronto y esos mensajes directos de Instagram ya me estaban pesando. Pero ninguna de esas actividades eran tan importantes como escribir este artículo. Sabía que debía hacerlo, pero fue demasiado fuerte el llamado de esas tareas menores que yo consideraba urgentes.
A todos los procrastinadores que se identifican conmigo, les ofrezco una explicación: su cerebro está trabajando en su contra, y se debe a un fenómeno llamado efecto de urgencia.
Nuestros cerebros tienden a dar prioridad a la satisfacción inmediata por encima de las recompensas a largo plazo (quizá recuerdes esto por el famoso experimento de los malvaviscos). Sin embargo, un estudiorealizado en febrero reveló que es más probable que los sujetos realicen las tareas urgentes más pequeñas —que tienen una fecha límite— que los quehaceres más importantes sin un límite de tiempo inmediato, aunque la opción de realizar la tarea urgente es objetivamente peor que ejecutar la más grande.
“Hablando de manera normativa”, escribieron los investigadores, “la gente tal vez elija realizar tareas urgentes con periodos breves de término en vez de actividades importantes con resultados más grandes porque los quehaceres relevantes son más difíciles y la meta de realización está más lejos; porque los pendientes urgentes dan resultados seguros e inmediatos, o porque la gente desea terminar las tareas urgentes primero y después trabajar en quehaceres importantes”.
En otras palabras: aunque sepamos que una actividad más grande y menos urgente es mucho más trascendental, instintivamente escogeremos llevar a cabo tareas más pequeñas y urgentes. Una vez más, gracias por nada, cerebro.
¿Qué debemos hacer? Para responder esa pregunta, hablemos de compartimentos.
Imagina un cuadrado de dos por dos con cuatro compartimentos. En la parte superior del cubo hay dos etiquetas: Urgente y No urgente. A la izquierda hay dos etiquetas más: Importante y No importante.
Un día cualquiera, intenta poner todas las tareas que debes realizar en uno de estos cuatro compartimentos. Rápidamente verás que las cosas relacionadas con fechas límites cercanas a menudo no son las más importantes para ti. Por lo tanto, aparta tiempo para terminarlas después o, de ser posible, delégalas.
De manera similar, es muy probable que te encuentres con actividades que no tienen fecha límite y no son importantes. Elimínalas de inmediato de tu lista de quehaceres.
Te dejo dos ideas cruciales:
Si tienes problemas para averiguar si una tarea es importante, invierte algo de tiempo analizando de manera introspectiva si es esencial para ti y para tus ambiciones.
En cuanto hayas detectado y organizado todas tus tareas, emplea la magia del microprogreso y divídelas en pequeñas metas para que puedas gestionarlas mejor.

Publicado originalmente en https://www.nytimes.com/es/2018/07/11/por-que-tu-cerebro-te-hace-procrastinar/ 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Lo bueno de procrastinar

Nuevos estudios señalan que procrastinar no siempre es malo. Incluso, afirman que actuar con rapidez puede ser tan contraproducente como dejar las tareas para lo último.  Para muchos, procrastinar es una de las grandes epidemias que afectan a estudiantes y trabajadores. Tim Pychyl, psicólogo de la Universidad de Carleton, Canadá, la considera el peor problema actual de la educación. Se dice que 80 por ciento de los universitarios sufre por este comportamiento y que 20 por ciento de los adultos lo hace de manera crónica. Otra forma de medir la relevancia del tema es ver la proliferación de libros de autoayuda para combatir esa práctica: 1.300 solo en Amazon. Pero en los últimos años, un grupo de expertos ha observado que procrastinar no es tan malo como parece. Incluso dicen que anticiparse mucho a una tarea, algo que han bautizado como precrastinar, puede ser igual de negativo. Los profesores David Rosenbaum y Edward Wasserman, de las universidades de ...

Management y psicología positiva

El management es una profesión con un fuerte impacto en nuestra sociedad. Peter Drucker (1909-2005) en su día, ya destacó la contribución que una buena gestión directiva puede hacer para mejorar el nivel y la calidad de vida de los ciudadanos, mediante las mejoras productivas, la competitividad y la responsabilidad. Los retos de hoy y los que nos acompañarán en los próximos años obligan a quienes tienen responsabilidades directivas a ejercer su profesión con los mayores niveles de exigencia, utilizando conocimientos y modelos de disciplinas diversas. Dirigir es un ejercicio constante de interdisciplinariedad. Uno de los primeros requisitos para toda persona dedicada a esta profesión, además de tener los conocimientos técnicos necesarios, es contar con una sólida base emocional y un equilibrio personal fuera de toda duda. Para enfrentar esos retos, las universidades y las escuelas de negocios avanzadas, incorporan de forma creciente, en sus programas, materias dedicadas a la ge...

La Resiliencia: Una conducta resistente y transformacional

Por: Juan Diego Salinas. Es un vocablo derivado del latín, del verbo resilio, que significa volver atrás, volver de un salto, resaltar y rebotar. Ese término fue adaptado a las ciencias sociales para caracterizar aquellas personas, que a pesar de nacer y vivir en situaciones de riesgos, se desarrollan psicológicamente sanos y exitosos. (Rutter, 1993). La resiliencia es la capacidad que tenemos los seres humanos para afrontar las adversidades, alcanzando un estado de equilibrio emocional y buscando en lo posible salir fortalecidos, transformados y optimistas. Las personas resilientes van un paso más allá y utilizan las situaciones negativas para crecer y desarrollar su máximo potencial a través de lo que se conoce en el proceso esencial del coaching ejecutivo como la “autoconciencia”. Hay muchos acontecimientos que nos pueden llevar al límite, interfiriendo y provocando dudas acerca de nuestras fuerzas para sobreponernos y seguir adelante. Emerge entonces que for...